Si creías que ya dominabas tu Thermomix, espera a descubrir todo lo que puedes hacer con ella cuando aprendes esos pequeños trucos que no vienen en el libro de instrucciones. Son detallitos, gestos rápidos y usos alternativos que marcan la diferencia entre usarla “normal” y exprimirla a fondo como un auténtico experto casero.
En esta guía vas a encontrar los mejores trucos prácticos para el día a día (los típicos que solo se cuentan entre amigos o en foros de cocinillas) y también algunos ajustes digitales y funciones ocultas de la TM6 que suelen pasar desapercibidas. Desde evitar salpicaduras al sofreír hasta personalizar la pantalla de Modos o tomar atajos en Cocina Guiada, lo tienes todo reunido y explicado con detalle.
Trucos imprescindibles para cocinar más limpio y cómodo
Uno de los primeros dolores de cabeza al arrancar con Thermomix son las temidas salpicaduras de aceite, salsas o sofritos. No solo manchan la máquina y la encimera, sino que a veces parece que la tapa no termina de contenerlo todo cuando cocinamos sin cubilete para que evapore mejor.
Un recurso sencillísimo es usar la propia tapa como escudo anti-salpicaduras. Cuando estés sofriendo sin el cubilete (por ejemplo, cebolla, ajo, verduras o una base para guiso), coloca la tapa ligeramente ladeada sobre el vaso en lugar de encajarla del todo. Así de simple: la tapa queda “torcida”, dejando una pequeña rendija para que salga el vapor, pero frenando las gotas de aceite y el líquido que podrían saltar fuera.
Con este truco consigues dos ventajas en una sola jugada: por un lado, mantienes la cocina mucho más limpia, y por otro, conservas mejor los aromas, porque el vapor no se escapa tan a lo bestia como cuando dejas el vaso completamente descubierto. Es ideal para sofritos potentes y salsas muy aromáticas que te interesa que se concentren sin montar un festival de manchas alrededor.
Otra situación que complica la limpieza es cuando terminas una receta y ves restos pegados en paredes y cuchillas: masas espesas, caramelo, salsas resecas o comida algo agarrada. Fregar a mano a veces se hace pesado, sobre todo si se ha quedado sequito.
Aquí entra en juego un truco estrella: el modo Turbo como “desincrustante exprés”. Antes de ponerte a frotar, llena el vaso con agua caliente (mejor si no es fría, para ablandar los restos) hasta cubrir bien las cuchillas. Cierra la tapa y programa 1 segundo en Turbo. Con ese golpe de fuerza brutal, los residuos pegados se desprenden y se reparten por el agua, dejando el vaso mucho más limpio de lo que esperabas.
Si ves que había restos muy rebeldes, puedes repetir la operación un par de veces más con agua limpia. Después solo tendrás que fregar de forma suave o incluso usar un lavado normal, porque el trabajo duro ya lo ha hecho la máquina con ese pequeño “chorro” de Turbo.
Cómo potenciar al máximo el sabor de tus platos
La Thermomix facilita muchísimo los sofritos, pero a veces notas que el sabor no está tan intenso como cuando los haces en una sartén al fuego lento. La clave está en jugar con las temperaturas y los tiempos para lograr ese punto doradito y concentrado que levanta cualquier plato.
Un truco muy efectivo es el llamado “sofrito doble”. La idea es sencilla: primero sofríes los ingredientes a 120 ºC, lo típico para dorar cebolla, ajo, puerro, pimiento u otras verduras de base. Una vez terminado ese primer paso, vuelves a programar el robot durante unos 5 minutos más, esta vez a temperatura Varoma, velocidad cuchara.
¿Qué consigues con ese segundo golpe de calor? Que el sofrito termine de caramelizarse y concentrar aún más el sabor, sin llegar a triturarse ni convertirse en puré. La velocidad cuchara remueve lo justo para que no se queme en el fondo, pero mantiene los trocitos de verdura con textura. El resultado son guisos, arroces, salsas y cremas con un fondo mucho más sabroso.
Otro detalle que suele pasar desapercibido es el calor residual del vaso. Cuando acabas de preparar una crema, una sopa o un puré, el interior de la Thermomix aún mantiene bastante temperatura, incluso aunque la máquina ya no esté calentando activamente.
Si aprovechas ese calor residual de forma inteligente, puedes mejorar la textura y el sabor de lo que acabas de cocinar. Una vez termina el tiempo programado, deja la crema, sopa o salsa dentro del vaso unos 5 minutos adicionales, sin temperatura y sin moverla. Ese reposo corto hace que muchas preparaciones terminen de espesar, se asienten los sabores y el conjunto quede más redondo.
Este mini reposo viene genial para cremas de verduras, veloutés, bechameles ligeras y prácticamente cualquier receta que se beneficie de una ligera reducción o de que los ingredientes se integren mejor entre sí. En lugar de servir corriendo, dale esos cinco minutos de “descanso” y verás cómo mejora el resultado.
Trucos para picar, congelar y trabajar mejor los ingredientes
Uno de los momentos más odiados en la cocina tradicional es picar cebolla a cuchillo con el consiguiente festival de lágrimas. Con Thermomix no lloras por el cuchillo, pero sí te puede pasar que la cebolla libere mucho gas al cortarse y lo notes al abrir la tapa.
Un truco muy sencillo para evitar llorar con la cebolla consiste en meterla en el congelador unos 10 minutos antes de trocearla en el vaso. No hace falta que se congele del todo, solo que se enfríe bien. Al estar más fría, libera menos compuestos irritantes cuando se pica, y al abrir la tapa no tendrás ese golpe tan fuerte que hace que se te llenen los ojos de lágrimas.
Además, al estar ligeramente más firme por el frío, el picado suele salir muy limpio y uniforme. Es una tontería de tiempo, pero ganancia en comodidad enorme, sobre todo si sueles usar mucha cebolla o si eres especialmente sensible.
Otro básico en preparaciones frías son los batidos, granizados y smoothies, donde el tipo de hielo que usas tiene más importancia de la que parece. Un error habitual es meter directamente los cubitos duros y llenos de escarcha, que pueden saturar las cuchillas y dificultar un triturado fino.
La solución es usar lo que se suele llamar “hielo lavado”. Antes de echar los cubitos al vaso, pásalos unos segundos bajo el grifo con agua bien fría. Al aclararlos, eliminas la escarcha superficial y logras que se rompan con más facilidad al triturar. Así obtendrás mezclas más cremosas, sin tanto cristal de hielo suelto y con una textura mucho más agradable.
Este pequeño gesto se nota especialmente en batidos de frutas, frappés de café o bebidas tipo smoothie donde quieres un efecto casi helado cremoso y no un granizado demasiado basto.
La Thermomix también puede ayudarte a organizarte mejor con el congelador. Un truco muy práctico consiste en usar el propio cubilete (el vaso medidor que encaja en la tapa) como molde para hacer raciones individuales de guisos, purés, caldos o salsas.
El sistema es muy simple: llenas el cubilete con la preparación que quieras congelar, lo vuelcas sobre una bandeja o recipiente apto para congelación y repites hasta tener varias “porciones” de la misma medida. Una vez congeladas, puedes guardar esas porciones en bolsas o tuppers, siempre sabiendo que cada bloque equivale a un volumen más o menos constante.
De esta forma tendrás raciones iguales, fáciles de recalentar y perfectas para organizar menús semanales, comidas para llevar al trabajo o para quien come a horas distintas en casa. Es especialmente útil con purés de niños, caldos concentrados, salsas base para pasta o raciones de legumbres ya guisadas.
La velocidad cuchara y el uso inteligente del Varoma
Una de las funciones más infravaloradas de Thermomix para muchos usuarios nuevos es la velocidad cuchara. No está pensada para triturar ni picar, sino para simular el movimiento de una cuchara removiendo suavemente el contenido del vaso.
Esta velocidad es oro puro cuando quieres remover sin destrozar los alimentos. Es ideal para platos como lentejas, garbanzos, fabes, carne mechada, guisos con tropezones, patatas guisadas, estofados de pollo o incluso arroces caldosos. Básicamente, cualquier receta en la que te interesa que los ingredientes mantengan su forma sin acabar hechos puré.
Programando velocidad cuchara con giro a la izquierda, las cuchillas mueven el contenido de manera suave y respetuosa, como si estuvieras removiendo con una paleta de madera. Así evitas que las legumbres se rompan, que la carne se deshilache de más o que el arroz quede machacado.
Dentro del propio equipo también tienes un “as en la manga”: el Varoma. Además de servir para cocinar al vapor, puede funcionar como una especie de tapa gigante protectora cuando trabajas con preparaciones que salpican mucho o que sueltan un olor muy intenso.
Para usar el Varoma como escudo, retira la bandeja superior y colócalo directamente sobre la tapa del vaso (sin cubilete) mientras haces un sofrito fuerte, reduces una salsa muy líquida o preparas algo que burbujea mucho. El Varoma permite que el vapor salga por los lados, pero frena las salpicaduras y protege la parte superior de la máquina y los alrededores.
Este truco es perfecto cuando cocinas sofritos muy aromáticos o salsas que tienden a mancharlo todo, como tomates espesaos, currys, bases de guiso con mucho aceite, etc. Mantienes el efecto de evaporación sin convertir la encimera en un campo de batalla.
Sazonadores caseros y “salazón express” con Turbo
El modo Turbo no solo sirve para limpiar el vaso o triturar a lo bestia, también puedes aprovechar su potencia para crear condimentos caseros en cuestión de segundos, que darán un toque muy personal a tus platos.
Una idea muy útil es preparar una especie de “sal aromatizada express”. Necesitas simplemente sal gorda y aromatizantes secos: piel de limón o naranja (bien seca para que no aporte humedad), hierbas secas como romero, tomillo, orégano, o incluso una mezcla de varias. Introduce la sal gorda en el vaso con las pieles o las hierbas y pulsa Turbo 2 o 3 veces.
En esos pocos golpes, la sal se mezcla y se integra con los aromas, quedando ligeramente triturada y con el perfume del cítrico o de las hierbas. Obtienes un sazonador casero que puedes usar para pescados, carnes, verduras asadas, patatas al horno o incluso para dar un toque especial a ensaladas.
La gracia de hacerlo tú mismo es que puedes ajustar la intensidad del sabor, variar las combinaciones y tener siempre un aliño diferente sin comprar mil botes industriales. Además, al ser una mezcla seca, se conserva muy bien en un tarro hermético y la puedes tener lista para usar cuando quieras.
Trucos digitales para personalizar tu Thermomix TM6
Más allá de los trucos físicos de cocina, la TM6 es una máquina muy configurable que te permite adaptar ciertos parámetros a tu gusto para que la experiencia sea mucho más cómoda y “tuya”. Muchos usuarios no tocan nunca el menú de ajustes, pero se pierden opciones muy interesantes.
Desde la propia pantalla táctil puedes entrar en el menú de ajustes y personalizar varios aspectos básicos: el sonido, la pantalla y el uso del modo transporte. Son cambios rápidos de hacer y marcan bastante la diferencia en el día a día, sobre todo si cocinas mucho.
En el apartado de sonido, puedes decidir el volumen de los avisos, la duración del tono cuando termina una receta o un paso, e incluso elegir la melodía que prefieras. Si te molesta que suene demasiado fuerte o se quede sonando largo rato, aquí puedes ajustarlo a tu gusto.
También tienes opciones para configurar el brillo de la pantalla. Esto resulta especialmente útil si cocinas de noche, si tu cocina tiene mucha luz natural o si quieres alargar la vida de la pantalla reduciendo el brillo excesivo. Un ajuste pequeño que se agradece un montón cuando pasas tiempo delante del display.
Otra función muy práctica es el llamado “modo transporte”. Activándolo, bloqueas el vaso y ciertas partes móviles internas para que la máquina sea más segura de mover, por ejemplo si la vas a llevar a otra casa, a una segunda residencia o simplemente necesitas desplazarla. Con este modo activado, reduces el riesgo de que algo se mueva o se dañe durante el traslado.
Dominar los Modos: información oculta y pantalla personalizable
La TM6 incorpora diferentes Modos especiales (amasar, calentar, fermentar, cocción lenta, etc.) que te permiten realizar tareas concretas de manera optimizada. Cada Modo tiene sus particularidades y, si no los conoces bien, es fácil que pases por alto todo su potencial.
Para entender mejor cómo funciona cada Modo, en la pantalla correspondiente tienes un icono de información, normalmente un pequeño símbolo (i) en la esquina superior derecha. Tocando ese icono, accedes a una explicación clara de qué hace ese Modo, cómo lo realiza la máquina y en qué tipo de recetas es más recomendable usarlo.
Esta información integrada es especialmente útil cuando te enfrentas a Modos menos intuitivos o que usas poco, porque te recuerda al instante sus características sin tener que acudir al manual o a internet. Es como tener una mini ayuda contextual siempre disponible.
Además, la pantalla de Modos también se puede personalizar. Si entras en esa sección y tocas los tres puntos de la esquina superior derecha (los típicos …), verás la opción para editar la vista y reorganizar el orden de los Modos.
Así puedes colocar los Modos que más utilizas en la parte superior y relegar a un segundo plano aquellos que empleas menos. Con esto ganas rapidez: no tienes que ir desplazándote cada vez por toda la lista, sino que tus favoritos están siempre a mano, como los accesos rápidos de una app en el móvil.
Atajos y pequeños secretos en la Cocina Guiada
La Cocina Guiada es una de las funciones más queridas porque te lleva paso a paso por la receta sin tener que preocuparte de tiempos, temperaturas o velocidades. Pero incluso dentro de esta función hay pequeños trucos que facilitan aún más la vida.
Uno de ellos es la posibilidad de “saltar” directamente a un paso concreto. Imagina que estás viendo en la pantalla una receta de bizcocho glaseado, pero ese día no quieres hacer el glaseado, solo el bizcocho en sí. En lugar de tener que seguir todos los pasos desde el principio, puedes desplazarte por la receta y tocar únicamente el paso a partir del cual quieres empezar.
Al tocar ese paso, la Thermomix te lleva directamente a él, ignorando los anteriores. Esto te permite adaptar la receta a tus necesidades del momento: omitir partes que no quieras, repetir un bloque que te interese o retomar por donde lo dejaste si el día anterior la tuviste que cortar.
Otro truco muy útil mientras estás en plena elaboración es poder ver el siguiente paso sin interrumpir lo que está haciendo la máquina. A veces necesitas anticiparte: preparar el siguiente ingrediente, precalentar el horno o simplemente saber qué viene luego.
Para hacerlo, mientras se está completando un paso de la receta, pulsa los tres puntitos de la esquina superior derecha de la pantalla y entra en “detalles de la receta”. Ahí puedes ojear lo que viene después sin modificar el proceso actual. Es como leer la línea siguiente del guion mientras sigues actuando en la escena actual.
Con estos pequeños atajos, la Cocina Guiada se vuelve mucho más flexible, dejando de ser un camino rígido para convertirse en una herramienta que puedes adaptar a tu forma de cocinar, respetando siempre tu ritmo y tus preferencias.
Todos estos trucos, desde el sofrito doble hasta el uso del Varoma como tapa gigante, pasando por los ajustes de sonido, el modo transporte, la personalización de Modos o los atajos en Cocina Guiada, tienen algo en común: convierten tu Thermomix en una herramienta mucho más cómoda, eficiente y adaptada a ti. Cuando empiezas a combinar los trucos “físicos” de cocina con las posibilidades digitales de la TM6, cocinar deja de ser seguir recetas al pie de la letra y se transforma en una experiencia realmente propia, más limpia, más sabrosa y, sobre todo, mucho más disfrutable.


