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AtĂșn o bonito: diferencias reales en el plato y en la pesca

  • El bonito del norte y el atĂșn claro son tĂșnidos distintos, con especies, tamaños y colores de carne claramente diferenciados.
  • El bonito del norte tiene carne mĂĄs clara, textura suave y sabor delicado; el atĂșn claro es mĂĄs graso, firme e intenso.
  • El bonito del norte se pesca de forma mĂĄs artesanal y estacional en el CantĂĄbrico, mientras el atĂșn claro se captura todo el año en ocĂ©anos tropicales.
  • Ambos aportan proteĂ­nas y omega-3, pero el bonito es mĂĄs exclusivo y valorado gastronĂłmicamente, algo que se refleja en el precio.

Diferencias entre atĂșn y bonito

Si eres de los que se quedan un rato dudando en el pasillo de las conservas pensando si llevar atĂșn o bonito, no estĂĄs solo. Aunque a simple vista puedan parecer casi iguales, no estamos hablando exactamente del mismo pescado y, si te gusta comer bien, conviene conocer los matices.

En la etiqueta a veces lees “atĂșn claro”, otras “bonito del norte” o “atĂșn blanco” y, claro, es normal que surjan preguntas. ÂżEl atĂșn es una versiĂłn barata del bonito? ÂżSaben igual? ÂżAporta lo mismo a nivel nutricional? A lo largo de este artĂ­culo vamos a desgranar con calma todas las diferencias entre atĂșn y bonito, desde la biologĂ­a hasta el sabor en el plato.

ÂżAtĂșn y bonito son lo mismo?

Aunque muchas veces se meten en el mismo saco, atĂșn y bonito pertenecen a especies distintas dentro de la familia de los tĂșnidos, un grupo de pescados azules muy apreciados en gastronomĂ­a. Comparten familia, pero no “apellido”.

Cuando hablamos de bonito en España, casi siempre nos referimos al bonito del norte (Thunnus alalunga), tambiĂ©n conocido como atĂșn blanco. En cambio, buena parte del atĂșn en conserva que encontramos en el supermercado procede del atĂșn claro (Thunnus albacares) o, en algunos casos, del atĂșn patudo.

A nivel de mercado se produce bastante confusiĂłn porque, segĂșn la zona geogrĂĄfica, las denominaciones comerciales de los tĂșnidos cambian. En algunos sitios se llama bonito a especies que tĂ©cnicamente no son del gĂ©nero Thunnus, como el bonito del sur (Sarda sarda), que se comercializa tambiĂ©n como tĂșnido.

MĂĄs allĂĄ de los nombres, las principales diferencias entre atĂșn y bonito se notan en el tamaño, el color y textura de la carne, el sabor, la grasa, la zona y mĂ©todo de pesca y, por supuesto, en el precio que pagamos por cada lata o pieza fresca.

Bonito del norte: qué es y cómo reconocerlo

El llamado bonito del norte es una especie de tĂșnido de nombre cientĂ­fico Thunnus alalunga. Se le dice atĂșn blanco por el tono pĂĄlido de su carne, mucho mĂĄs clara que la de otros atunes, y en euskera se le conoce como hegaluze, en referencia a sus aletas largas.

Su cuerpo es alargado y fusiforme, muy adaptado a la vida en alta mar. La parte dorsal presenta un color azul oscuro metĂĄlico, casi negro, mientras que los flancos y el vientre son claramente plateados, separados por una banda azulada e iridiscente que lo hace muy reconocible.

Una de sus señas de identidad es la longitud de las aletas pectorales. Estas aletas pueden llegar a medir hasta 30 centĂ­metros y, en muchos ejemplares, sobrepasan la aleta anal. De ahĂ­ ese “alalunga” de su nombre cientĂ­fico, que significa literalmente “ala larga”.

En cuanto al tamaño, el bonito del norte no es el mĂĄs grande de los tĂșnidos. Suele encontrarse entre los 30 centĂ­metros y el metro de longitud, con pesos habituales de 8 a 15 kilos, aunque puede llegar a superar esa cifra en ejemplares grandes.

A nivel de mercado, el bonito del norte es uno de los tĂșnidos mĂĄs valorados y escasos. Sus lomos y su ventresca (la parte mĂĄs grasa del vientre) estĂĄn considerados productos de gama alta, tanto en fresco como en conserva.

AtĂșn claro y otros atunes habituales

Cuando hablamos de atĂșn “a secas” en conservas, lo normal es que sea atĂșn claro (Thunnus albacares), tambiĂ©n llamado yellowfin, rabil o albacora en distintos paĂ­ses. Es el autĂ©ntico rey de la industria de las latas de atĂșn.

El atĂșn claro tiene un cuerpo mĂĄs robusto y menos estilizado que el bonito del norte. Sus aletas pectorales son bastante mĂĄs cortas, proporcionales al resto del cuerpo, y destaca por una segunda aleta dorsal y aletas ventrales de tono amarillo intenso, rasgo muy tĂ­pico del yellowfin.

En tamaño juega en otra liga. Los ejemplares de atĂșn claro pueden superar con facilidad los 50 kilos y llegar, en condiciones Ăłptimas, hasta los 100 o incluso 200 kilos. Esto lo convierte en el tĂșnido mĂĄs capturado a nivel mundial y el mĂĄs utilizado para conservas.

En los Ășltimos años, y tras cambios en la legislaciĂłn española, tambiĂ©n puede comercializarse como atĂșn claro el atĂșn patudo, una especie algo mĂĄs barata y de calidad inferior, lo que contribuye a abaratar todavĂ­a mĂĄs el producto final.

AdemĂĄs del atĂșn claro, conviene mencionar el atĂșn rojo (Thunnus thynnus), muy apreciado en alta cocina para sushi y sashimi, con una carne de color rojo intenso, grasa y de sabor delicado, y el bonito comĂșn o del sur (Sarda sarda), de menor tamaño, con listas oscuras en el lomo, que tambiĂ©n se usa en conservas y platos mediterrĂĄneos.

Diferencias fĂ­sicas entre atĂșn y bonito

Si tuvieras las piezas enteras delante, verĂ­as que las diferencias fĂ­sicas entre atĂșn claro y bonito del norte son bastante claras. No hace falta ser biĂłlogo marino para apreciarlas.

Por un lado, el bonito del norte presenta un cuerpo mĂĄs fino, alargado y elegante. Sus aletas pectorales largas y delgadas le dan un aspecto inconfundible y son claves para distinguirlo. El color azul metĂĄlico del dorso contrasta con el vientre blanco.

El atĂșn claro, en cambio, muestra un cuerpo mĂĄs voluminoso y compacto. Sus aletas pectorales son cortas, y las aletas dorsal y anal son relativamente largas en comparaciĂłn con otros atunes, pero no tanto como las pectorales del bonito. Las tonalidades amarillas en las aletas dorsales y ventrales son muy caracterĂ­sticas.

AtĂșn

Si nos fijamos en la cola, el atĂșn en general posee una aleta caudal muy potente, en forma de media luna, que le permite alcanzar grandes velocidades, en torno a 65-70 km/h. Esto es especialmente evidente en los grandes atunes como el rojo o el propio atĂșn claro.

Otra diferencia visual significativa es el tamaño global: el bonito del norte tiene una talla media claramente inferior a la del atĂșn claro. Mientras un bonito tĂ­pico ronda los 15 kilos, un atĂșn claro frecuente puede llegar fĂĄcilmente a 50 kilos o mĂĄs.

Color, textura y sabor de la carne

La primera pista que suele notar el consumidor estĂĄ en el plato: el color de la carne del bonito del norte es muy claro, a veces casi blanco, especialmente cuando se presenta en conserva de calidad. De ahĂ­ que se le conozca como atĂșn blanco.

En cambio, la carne del atĂșn claro tiene un tono rosado a rojizo, mĂĄs oscuro que la del bonito, aunque no tan intenso como el rojo profundo del atĂșn rojo. Si comparas una lata de atĂșn claro y otra de bonito del norte, el contraste es evidente.

En cuanto a textura, el bonito del norte se caracteriza por una carne muy suave, jugosa y que se deshace fĂĄcilmente en lascas. A nivel culinario, se percibe como mĂĄs fino y delicado, algo menos graso al paladar; ademĂĄs, resulta excelente en recetas de pasta como tallarines nero di sepia con pesto de atĂșn.

La carne de atĂșn claro es mĂĄs firme, compacta y ligeramente mĂĄs ĂĄspera. Esa consistencia lo hace ideal para ciertas preparaciones, especialmente en crudo (sushi, sashimi, tartares) o en platos donde se busque que el pescado mantenga bien su forma.

En sabor tambiĂ©n hay diferencias claras: el bonito del norte ofrece un gusto mĂĄs delicado, suave y elegante, mientras que el atĂșn claro presenta un sabor mĂĄs intenso y marcado, acompañado de una sensaciĂłn mĂĄs grasa en boca, cosa que a muchos les encanta.

Valor nutricional y beneficios para la salud

Tanto el atĂșn claro como el bonito del norte son pescados azules ricos en proteĂ­nas de alta calidad y ĂĄcidos grasos omega-3. Desde el punto de vista nutricional, ambos son muy interesantes en una dieta equilibrada.

El bonito del norte aporta alrededor de 140 kilocalorías por cada 100 gramos, con un contenido graso aproximado del 6 %. Esta grasa es mayoritariamente poliinsaturada, con presencia de ácidos grasos omega-3 que ayudan a reducir el colesterol LDL o “malo”, mejorar la fluidez de la sangre y disminuir el riesgo de trombos.

El atĂșn claro suele tener un contenido graso ligeramente superior, lo que implica algo mĂĄs de calorĂ­as y una sensaciĂłn mĂĄs oleosa en boca. A cambio, tambiĂ©n aporta una buena dosis de omega-3, que contribuye a la salud cardiovascular y al buen funcionamiento del sistema nervioso.

Ambos tĂșnidos son fuentes destacadas de vitaminas liposolubles como la A y la D, importantes para la visiĂłn, la piel, el sistema inmunitario y la salud Ăłsea. AdemĂĄs, destacan en vitaminas del grupo B, especialmente B3 (niacina), B12 y ĂĄcido fĂłlico, clave para el metabolismo energĂ©tico y la formaciĂłn de glĂłbulos rojos.

En el apartado de minerales, sobresale el contenido en fĂłsforo, magnesio y yodo. El fĂłsforo es esencial para huesos y dientes, el magnesio participa en el funcionamiento muscular y nervioso, y el yodo es imprescindible para el correcto funcionamiento de la glĂĄndula tiroides.

Bonito

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Zonas de pesca y migraciones

El bonito del norte tiene un ciclo de vida muy curioso. Nace en el mar de los Sargazos, en pleno Atlåntico, y cuando alcanza la edad adulta se agrupa en bancos de individuos de tamaño similar para emprender largas migraciones.

Tras su primer año, migran hacia zonas como Madeira, Azores y Canarias, donde pasan el invierno. Al segundo año, cuando ya miden en torno a medio metro, realizan una segunda migración hacia el Golfo de Bizkaia y el mar Cantåbrico, buscando aguas superficiales ricas en alimento.

Durante el verano permanecen en estas aguas, lo que explica que la campaña del bonito del norte se concentre en los meses estivales. En otoño, inician el retorno hacia sus zonas de origen, repitiendo este ciclo migratorio durante varios años.

A partir del tercer año de vida, cuando alcanzan la madurez sexual, se vuelven mås solitarios y se desplazan hacia aguas mås profundas, cambiando sus rutas y comportamiento, lo que complica algo mås su captura selectiva.

El atĂșn claro y el atĂșn rojo, por su parte, se distribuyen principalmente por aguas tropicales y subtropicales de los ocĂ©anos AtlĂĄntico, PacĂ­fico e Índico. El atĂșn rojo suele pasar el invierno en el AtlĂĄntico norte y desplazarse al MediterrĂĄneo en verano para reproducirse, mientras que el atĂșn claro realiza largas migraciones en busca de alimento y temperaturas adecuadas.

Métodos de pesca y sostenibilidad

Una diferencia importante entre el bonito del norte y muchos atunes comerciales es la forma en la que se capturan. En el caso del bonito del norte del CantĂĄbrico, la pesca tradicional tiene un gran peso econĂłmico y cultural.

La campaña de bonito del norte se desarrolla en los meses de verano en el Golfo de Bizkaia. Allí, las flotas de la costa cantåbrica emplean artes selectivas como la pesca con cebo vivo y caña, capturando los ejemplares uno a uno y reduciendo de forma notable las capturas accidentales.

Esta forma de pesca, muy arraigada entre los arrantzales (pescadores vascos y cåntabros), es considerada una técnica mås sostenible y respetuosa con el medio marino, ademås de garantizar una excelente frescura y calidad del pescado, que llega råpidamente a puerto.

En el caso del atĂșn rojo en zonas como la costa gaditana, la almadraba es el sistema tradicional de captura. Se trata de un entramado de redes fijo por el que pasan los atunes durante sus migraciones. Cuando entran al laberinto, se realiza la famosa “levantá”, elevando poco a poco las redes.

Durante este proceso, los pescadores seleccionan las piezas de mayor tamaño, mientras que los ejemplares mås pequeños pueden liberarse, lo que aporta un componente de sostenibilidad. No obstante, también existen métodos industriales de captura de atunes (como el cerco con barco nodriza) que, aunque productivos, generan mås preocupación ambiental.

Disponibilidad, presentaciĂłn y conservaciĂłn

Una diferencia prĂĄctica que nota el consumidor es la temporada y disponibilidad de cada especie. El atĂșn claro, al capturarse en amplias zonas oceĂĄnicas y con flotas industriales, estĂĄ disponible prĂĄcticamente todo el año en forma de conserva.

El bonito del norte, en cambio, tiene una temporada mås limitada, que va desde finales de primavera hasta el otoño. Es en esos meses cuando puede encontrarse fresco con mås facilidad en pescaderías y mercados, sobre todo en el norte de España.

Al ser un pescado muy perecedero, el bonito fresco debe conservarse siempre bien refrigerado y rodeado de hielo desde el momento de la captura. Una vez comprado, lo ideal es mantenerlo limpio en la nevera y consumirlo en un plazo mĂĄximo de 24-48 horas.

Si no vas a consumirlo tan rĂĄpido, es un pescado que tolera bastante bien la congelaciĂłn a -18 ÂșC. Conviene envasarlo al vacĂ­o o protegerlo con film alimentario para evitar que se reseque o absorba olores de otros alimentos. En buenas condiciones puede mantenerse alrededor de tres meses sin perder demasiada calidad.

La forma mĂĄs habitual de encontrar bonito del norte en la mayorĂ­a de hogares es en conserva en aceite de oliva, aceite de girasol o al natural. Solo el Thunnus alalunga puede venderse legalmente como “Bonito del Norte” o “AtĂșn Blanco”. Las conservas de gama alta, a menudo en tarro de cristal, se rellenan a mano y alcanzan precios mĂĄs elevados; muchas de estas conservas son perfectas para preparar huevos gratinados con atĂșn y salsa aurora.

En el paladar: diferencias en cocina

Si nos centramos en lo que importa a muchos, que es cĂłmo se comportan atĂșn y bonito en la cocina, tambiĂ©n encontramos matices interesantes. El bonito del norte, por su textura suave y su sabor fino, se considera un producto mĂĄs delicado.

En conserva, el bonito del norte ofrece lomos que se separan en lascas grandes y jugosas, ideales para ensaladas templadas, pinchos, tostas o para comer simplemente con un poco de pan y un buen aceite. Su ventresca en lata es especialmente apreciada por su untuosidad; tambiĂ©n funciona muy bien para revuelto de calabacĂ­n y atĂșn.

En fresco, el bonito del norte luce en recetas clåsicas como el marmitako del norte, el bonito a la plancha, en escabeche o encebollado, platos muy arraigados en la cocina tanto del norte como del sur de España. Su carne admite cocciones cortas para mantener toda su jugosidad.

El atĂșn claro, por su parte, es la gran estrella de las conservas de uso diario. Es versĂĄtil, tiene buen precio y encaja en ensaladas, bocadillos, empanadas, rellenos, pizzas y un largo etcĂ©tera.

En tĂ©rminos de textura, el atĂșn claro en conserva tiende a ser algo mĂĄs firme y menos laminable en lascas finas que el bonito del norte. Su sabor, mĂĄs intenso y graso, gusta mucho en preparaciones donde se busca que el pescado destaque frente al resto de ingredientes.

Otros tĂșnidos y “bonitos” en el mercado

AdemĂĄs de los grandes protagonistas, bonito del norte y atĂșn claro, en los lineales y pescaderĂ­as aparecen otras especies que se venden tambiĂ©n como tĂșnidos o con la palabra bonito en la etiqueta, lo que aumenta la confusiĂłn.

El bonito del sur (Sarda sarda) es un ejemplo claro. No pertenece al gĂ©nero Thunnus, pero se comercializa como tĂșnido. Es un pez alargado, de tamaño mĂĄs modesto (puede rondar los 5 kilos), de color azul metalizado con distintivas franjas negras en el dorso.

Se le conoce también como serrucho, bonítol o sierra dependiendo de la zona. Su carne es grasa y sabrosa, mås económica que la del bonito del norte, y se usa tanto en fresco como en conservas y platos tradicionales de zonas mediterråneas y atlånticas.

Junto a Ă©l, el bonito comĂșn (otro nombre usado para Sarda sarda) y otros pequeños tĂșnidos completan la oferta, cada uno con particularidades en tamaño, contenido graso, sabor y textura, pero todos dentro de la gran familia comercial de los pescados azules tipo atĂșn.

Por eso, a la hora de comprar, conviene fijarse bien en el nombre cientĂ­fico de la especie en la etiqueta si queremos asegurarnos de que estamos adquiriendo bonito del norte autĂ©ntico (Thunnus alalunga) o un atĂșn concreto como el claro (Thunnus albacares).

Con todo lo visto, queda claro que, aunque atĂșn y bonito compartan familia y se parezcan a simple vista, sus diferencias en especie, tamaño, forma, color, sabor, mĂ©todo de pesca, temporada, valor gastronĂłmico y precio son notables. Conocerlas te permite elegir mejor en el supermercado o la pescaderĂ­a, disfrutar mĂĄs de cada receta y valorar el trabajo que hay detrĂĄs de una buena conserva o de un bonito fresco bien tratado.

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