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Garbanzos perfectos con Thermomix: receta, trucos y tiempos

  • El remojo en agua caliente durante al menos 12 horas es esencial para lograr garbanzos tiernos y digestivos.
  • La cocción en Thermomix se realiza con el cestillo y agua siempre hirviendo, ajustando los tiempos en bloques de 30 minutos.
  • Añadir la sal solo al final y emplear un sofrito de ajo y cebolla potencia el sabor sin estropear la textura.
  • Los garbanzos cocidos caseros son nutritivos, se congelan bien y sirven como base para multitud de recetas.

Garbanzos perfectos con Thermomix: receta, trucos y tiempos

Si te encantan las legumbres pero nunca terminas de cogerles el punto, con la Thermomix tienes una aliada fantástica para conseguir garbanzos tiernos, sabrosos y en su punto justo de cocción. Eso sí, no es una receta de cinco minutos: requiere mimo, algo de organización y seguir unas cuantas pautas básicas que marcan toda la diferencia.

En las siguientes líneas vas a aprender, paso a paso, cómo lograr que tus garbanzos queden de diez: desde el remojo correcto, la temperatura del agua o el tiempo de cocción, hasta trucos tradicionales como el bicarbonato o ideas para aprovecharlos después en platos como un hummus casero, sofritos, guisos o incluso aperitivos crujientes. Verás que, con un poco de paciencia y tu Thermomix, es facilísimo tener siempre un fondo de nevera de legumbre lista para usar.

Por qué merece la pena cocer garbanzos en Thermomix

La Thermomix funciona aquí como una cazuela muy controlada: nos permite cocinar los garbanzos en el cestillo mientras el vaso hace de olla, manteniendo una temperatura constante de 100ºC y una agitación suave que evita que se peguen o se rompan en exceso.

Frente a la olla tradicional, la gran ventaja es que podemos programar tiempos, temperatura y velocidad y la máquina nos avisa cuando toca revisar el nivel de agua o continuar la cocción, lo que hace el proceso mucho más cómodo.

Además, cocinar las legumbres en casa, partiendo del garbanzo seco, te permite controlar el punto de sal, la textura y la cantidad exacta que quieres, y prescindir de conservantes o exceso de sodio que suelen llevar muchos garbanzos de bote comerciales.

Otro punto muy interesante es que los garbanzos cocidos caseros son perfectos para congelar en raciones. De esta manera, con una sola sesión de cocción prolongada, podrás disponer de legumbre lista para todo tipo de recetas durante varias semanas, algo ideal para quienes planifican menús o buscan recetas para llevar al trabajo o hacen batch cooking.

En cuanto a la salud, los garbanzos son una fuente estupenda de fibra, proteína vegetal, vitaminas y minerales, contribuyen a reducir el colesterol LDL (el “malo”) y a mejorar el tránsito intestinal, por lo que tenerlos listos en la nevera es una forma muy sencilla de mejorar tu alimentación diaria.

Cocer garbanzos con Thermomix

Remojo de los garbanzos: la clave para una buena cocción

El éxito de unos buenos garbanzos comienza horas antes de encender la Thermomix, con un remojo adecuado que permita que los granos se hidraten bien y se cuezan después de forma homogénea, logrando una textura suave y cremosa por dentro, sin quedarse duros ni harinosos.

Para una tanda estándar puedes usar, por ejemplo, 250 a 300 gramos de garbanzos secos. Colócalos en un bol amplio, porque aumentarán bastante de tamaño al hidratarse, y cúbrelos con abundante agua.

Un detalle muy importante: el agua para el remojo de los garbanzos se recomienda que esté caliente o templada, nunca fría. Esta costumbre tradicional ayuda a que se hidraten mejor y de forma más uniforme, evitando que el interior quede duro.

Lo ideal es dejarlos en remojo un mínimo de 12 horas y, si es posible, toda la noche. Durante ese tiempo absorberán gran parte del agua, por lo que es fundamental que al principio los cubras generosamente, teniendo en cuenta que el nivel bajará.

Una vez pasado el tiempo de remojo, desecha por completo esa agua. Tirar el líquido del remojo es importante porque en él se quedan ciertas sustancias que pueden resultar pesadas o producir molestias digestivas; empezarás la cocción con agua limpia y garbanzos ya hidratados y lavados.

Si quieres seguir un truco de abuela de toda la vida, puedes añadir al agua de remojo una cucharada de bicarbonato sódico. Este pequeño gesto ablanda el garbanzo y puede acortar algo el tiempo de cocción, además de ayudar a que queden más tiernos. Eso sí, después enjuágalos bien para eliminar restos de bicarbonato.

Ingredientes y cantidades orientativas

Las cantidades pueden variar según el modelo de Thermomix y la cantidad de garbanzos que quieras cocer, pero como referencia tienes dos propuestas bastante habituales que funcionan muy bien y se adaptan a un uso doméstico normal, con raciones suficientes para varias comidas o para congelar.

Una opción sencilla consiste en utilizar 250 gramos de garbanzos secos. Tras el remojo, habrán aumentado de tamaño y estarán listos para entrar en el cestillo; esa cantidad es perfecta para obtener un buen fondo de nevera o para preparar, por ejemplo, un guiso de verduritas con garbanzos y algo de hummus.

Otra posibilidad es trabajar con 300 gramos de garbanzos secos y unos 2 litros de agua en total. En este caso, se suele empezar con unos 1,4 litros de agua en el vaso para la primera parte de la cocción y reservar el resto para ir añadiéndolo caliente más adelante, conforme haga falta.

Respecto a la sal, es fundamental que la incorpores siempre al final de la cocción, nunca al principio. Si se añade sal demasiado pronto, la piel del garbanzo puede endurecerse y dificultar que el interior se ablande; por eso se condimenta cuando ya están tiernos.

Además de los ingredientes básicos (garbanzos y agua), puedes preparar a parte una pequeña mise en place para añadir sabor después: por ejemplo, un sofrito de ajo y cebolla con aceite de oliva, perfecto para dar un toque casero y aromático a los garbanzos recién cocidos.

Garbanzos perfectos con Thermomix

Cocción básica de los garbanzos en Thermomix

Una vez que los garbanzos han pasado sus horas de remojo en agua caliente y los has escurrido y lavado, llega el momento de que la Thermomix haga su magia. El vaso actuará como una olla donde el agua se mantiene a 100ºC y el cestillo hará de contenedor para las legumbres, permitiendo que se cuezan sin deshacerse.

Empieza colocando el cestillo dentro del vaso y añade el agua necesaria (por ejemplo, 1,4 litros si vas a cocer unos 300 gramos de garbanzos). Programa la Thermomix para calentar el agua aproximadamente 8 a 15 minutos, a 100ºC, con giro inverso y velocidad baja (velocidad cuchara o 1), hasta que el agua esté bien caliente.

Cuando el agua haya alcanzado la temperatura, incorpora los garbanzos al cestillo, ya escurridos y limpios del agua de remojo. Asegúrate de que quedan completamente cubiertos de agua caliente; si ves que falta algo de líquido, añade un poco más hasta taparlos bien.

Para la primera fase de cocción, una pauta muy utilizada es programar 30 minutos a 100ºC y velocidad 2. Hay quien prefiere mantener el giro inverso y velocidad cuchara para un movimiento más suave; en cualquier caso, el objetivo es que los garbanzos se cuezan bien sumergidos, sin golpes bruscos que los rompan.

Durante este tiempo, puedes ir preparando en un cazo aparte parte del agua que añadirás después. Es importante que esté hirviendo o muy caliente cuando la incorpores al vaso, para no romper el hervor ni bajar la temperatura, ya que eso alarga la cocción y puede afectar a la textura.

Al terminar los primeros 30 minutos, comprueba el nivel de agua: los garbanzos tienen que seguir bien cubiertos. Si el líquido ha bajado demasiado, añade el agua caliente que tenías reservada (unos 400 ml, por ejemplo), y vuelve a programar otros 30 minutos a 100ºC y velocidad 2, manteniendo la misma dinámica.

Repetir tiempos y controlar la cocción

Cocer garbanzos no es una ciencia exacta, y menos aún cuando se parte de legumbre seca de distintos orígenes, tamaños o tiempos de almacenamiento, por lo que el tiempo total será el que haga falta para que la legumbre quede tierna por dentro, sin que el centro se note duro.

Tras los primeros 60 minutos (dos tandas de 30 minutos), vuelve a revisar tanto el nivel de agua como el estado de los garbanzos. Si aún no están al punto, no pasa nada: se trata de seguir con el mismo esquema, programando bloques adicionales de 30 minutos a 100ºC, con una velocidad suave y controlando que no se queden nunca al descubierto.

Si ves que el agua sigue bajando, añade siempre líquido hirviendo o casi hirviendo, en pequeñas cantidades (200 ml, por ejemplo), para que los garbanzos continúen en un medio acuoso caliente y estable. Cada vez que reanudes la cocción, asegúrate de que hay suficiente agua sobre ellos.

En algunas pautas, después de dos tandas de 30 minutos se añade una tercera fase de unos 15 minutos adicionales a 100ºC y velocidad cuchara, revisando al final la textura. La idea es ir ajustando el tiempo total según el tipo de garbanzo y lo secos que estén.

Al final de la cocción, cuando compruebes que los garbanzos están bien hechos (se aplastan con facilidad entre los dedos o con una cuchara y no ofrecen resistencia en el centro), es el momento de añadir la sal al gusto, removiendo suavemente para que se distribuya sin romper los granos.

Ten presente que el tiempo de cocción puede variar bastante: algunos garbanzos más viejos o de piel más gruesa necesitan ciclos adicionales, mientras que otros, más pequeños o de mejor calidad, se ablandan antes. Lo importante es no tener prisa y asegurarte de que quedan bien cocidos para facilitar la digestión.

Sofrito de ajo y cebolla para acompañar

Una forma estupenda de rematar la receta es preparar un sofrito sencillo mientras los garbanzos terminan de cocerse. Este acompañamiento aporta aroma y sabor y convierte una simple legumbre cocida en un plato muy sabroso listo para servir en la mesa.

Para este sofrito básico puedes utilizar aproximadamente 1 diente de ajo, media cebolla y unos 40 gramos de aceite de oliva. Son cantidades orientativas que puedes ajustar según la cantidad de garbanzos que tengas o tus preferencias personales.

Introduce en el vaso el ajo pelado, la cebolla troceada y el aceite. Programa la Thermomix para trocear durante unos 8 segundos a velocidad 7, de modo que las verduras queden bien picadas y listas para sofreír.

A continuación, baja los restos de las paredes hacia las cuchillas y programa 12 minutos a 100ºC y velocidad cuchara para que el ajo y la cebolla se pochen lentamente en el aceite, desarrollando todo su dulzor y color dorado característicos.

Cuando el sofrito esté listo y los garbanzos hayan terminado de cocerse, solo tienes que volcar el contenido del vaso sobre los garbanzos escurridos o, si lo prefieres, devolver la legumbre al vaso junto con el sofrito para dar un pequeño hervor conjunto y que se mezclen bien los sabores.

Con este toque final, tendrás unos garbanzos cocidos con Thermomix absolutamente listos para comer, con un punto casero muy agradable y una salsa ligera que combina genial con pan o como base para otros guisos y potajes.

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Ideas para aprovechar los garbanzos ya cocidos

Disponer de garbanzos perfectamente cocidos te abre un mundo de posibilidades en la cocina diaria. Más allá del típico cocido, puedes utilizarlos en un montón de preparaciones diferentes, desde platos de cuchara hasta aperitivos crujientes, cremas untables o ensaladas completas.

Una opción muy popular es transformarlos en hummus, triturándolos con tahini, ajo, zumo de limón, sal y un buen chorro de aceite de oliva. Gracias a que los has cocido tú, la textura y el sabor serán mucho más controlables y podrás ajustar la cremosidad y el punto de sal a tu gusto.

También quedan estupendos en platos de cuchara: guisos con verduras, potajes con espinacas o incluso cazuelita de fideos y garbanzos vegetal. Al estar ya cocidos, solo tendrás que añadirlos en los minutos finales del guiso para calentarlos sin que se deshagan.

Si lo que buscas es un picoteo diferente, puedes escurrir bien los garbanzos cocidos, secarlos con papel de cocina y tostarlos al horno con tus especias favoritas (pimentón, comino, curry, ajo en polvo, etc.), consiguiendo unos garbanzos tostados crujientes perfectos como snack o para coronar cremas y ensaladas.

No olvides que estos garbanzos son también un excelente fondo de nevera para ensaladas templadas o frías, combinados con verduras, atún, huevo cocido o lo que tengas a mano. Al estar bien cocidos y tiernos, se integran de maravilla en ensaladas de pasta con garbanzos y en platos rápidos y saludables para el día a día.

Garbanzos: cómo hacer para que queden perfectos con tu Thermomix

Beneficios nutricionales de los garbanzos

Más allá de la parte culinaria, merece la pena recordar por qué los garbanzos son tan apreciados en nuestra gastronomía. Se trata de una legumbre con un alto contenido en fibra, proteínas vegetales y carbohidratos complejos, lo que ayuda a mantener la saciedad y aporta energía de liberación lenta.

Su fibra soluble contribuye a disminuir el colesterol LDL y a mejorar la salud cardiovascular, por lo que introducirlos de forma regular en la dieta es una forma sencilla de cuidar el corazón y el sistema circulatorio, especialmente si se combinan con una alimentación equilibrada en general.

Además, los garbanzos aportan minerales como hierro, magnesio, fósforo y zinc, así como vitaminas del grupo B, esenciales para el correcto funcionamiento del metabolismo energético y el sistema nervioso. Son, por tanto, una opción muy completa para dietas vegetarianas y veganas.

Dependiendo de la receta y de la cantidad de aceite o acompañamientos que añadas, el valor calórico puede variar, pero en general los garbanzos cocidos son un alimento muy saciante y nutritivo que encaja perfectamente en patrones de alimentación saludable, equilibrada y mediterránea.

Incorporarlos al menos un par de veces por semana, ya sea en platos de cuchara, ensaladas, cremas o snacks, es una manera práctica de aumentar la presencia de legumbres en tu menú y aprovechar todos sus beneficios para la salud digestiva y cardiovascular.

Organización, trucos y conservación

Como la cocción de garbanzos en Thermomix lleva su tiempo, es buena idea planificarla para un día en el que vayas a estar en casa. No es que requiera una atención constante, pero sí conviene echar un vistazo cada media hora para comprobar el nivel de agua y añadir más si hace falta.

Recuerda siempre que los garbanzos deben permanecer totalmente cubiertos por agua caliente durante toda la cocción. Si alguna parte queda al aire, esa zona tenderá a endurecerse o a cocerse de forma desigual, así que en cada revisión vigila que no asomen por encima del nivel de líquido.

Una vez que tengas tu buena tanda de garbanzos cocidos, puedes guardarlos en la nevera, bien escurridos, en un recipiente hermético con un poco de su agua de cocción, durante unos días. Otra opción muy práctica es congelarlos en porciones, para ir sacando solo lo que necesites en cada receta.

Si decides congelarlos, espera a que se enfríen por completo y repártelos en bolsas o tuppers. Es útil etiquetar con la fecha y la cantidad aproximada, así sabrás siempre qué tienes disponible para tus hummus, guisos y ensaladas sin necesidad de improvisar.

Por último, si utilizas el truco del bicarbonato en el remojo, recuerda que puede acortar tiempos pero conviene no abusar y enjuagar bien los garbanzos después. De este modo, conseguirás una legumbre tierna, digestiva y con una textura estupenda para cualquier elaboración que se te ocurra.

Siguiendo todos estos pasos, cuidando el remojo, respetando los tiempos, manteniendo siempre agua caliente y rematando con un buen sofrito o la receta que prefieras, conseguirás que tus garbanzos con Thermomix queden como deben: muy tiernos, llenos de sabor y listos para convertirse en protagonistas de una cocina casera, sana y reconfortante, por ejemplo en tortitas de garbanzos u otras recetas fáciles.

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