Mis 10 mercados de abastos favoritos

Siempre que voy de vacaciones a alguna ciudad me gusta pasearme por sus mercados o plazas de abastos. A lo largo de los años he formado una particular lista con mis 10 mercados de abastos favoritos cogiendo de aquí y de allá. La mayoría tienen ya su propia historia, otros son más modernos pero todos son un buen lugar para tomarle el pulso tanto a la gastronomía local como a sus lugareños.

Poco a poco nuestros hábitos de consumo van cambiando pero hubo una época, no muy lejana, donde una parte muy importante de la vida de los pueblos y ciudades pasaba por los mercados. Son punto de encuentro, de intercambio de noticias y de mercancías que genera mucha riqueza no sólo económica también cultural.

Afortunadamente de esa tradición aun conservamos una fuerte influencia y no hay municipio en España que no tengan un mercado de abastos aunque sea semanal.

No conozco todos los mercados de nuestro país pero de los que he visitado me quedo con esta clasificación de mis 10 mercados de abastos favoritos. Algunos están en esta lista por la belleza del lugar, otros por la cantidad y variedad de sus productos y otros porque forman parte de mis recuerdos. Aunque todos tienen en común la calidad y frescura de sus productos.

Es una clasificación sin orden porque, me gustan tanto, que no podría poner a uno por delante de otro. Y, aunque parezca mentira, he dejado a un margen mercados como el de San Miguel de Madrid que aunque es un punto neurálgico de la ciudad ya no posee ese encanto de las plazas donde la gente va con su cesta de la compra diaria.

¡Vamos allá con nuestro paseo!

Mercado de Charmatín: En mi último viaje a la capital me alojé, por casualidad, en un hotel que estaba a escasos 50 metros de esta pequeña joya. Como era de esperar me escapé un rato a descubrirlo y me llevé una grata sorpresa. Y es que, desde fuera, el Mercado de Chamartín no llama mucho la atención pero cuando entras te das cuenta que lo que realmente importa siempre está en el interior.

Las paradas están muy bien cuidadas, con gran variedad de productos frescos que te permiten llenar la cesta de la compra sin salir del recinto.

Mercado Santiago de Compostela: En el edificio, como no podría ser de otra manera en Santiago, predomina la piedra. Esta característica me gusta mucho porque aunque es de 1941 mantiene la belleza urbanística del entorno y bien merece la pena una visita como si de una iglesia se tratara.

Eso sí, daros prisa si queréis disfrutar de su ambiente rústico popular porque se está convirtiendo en un punto turístico gastronómico y hay conceptos que son difíciles de conjugar.

Mercado el Fontán: Oviedo forma parte de mis recuerdos de infancia, así que es normal que el Fontán esté en esta lista tan especial. Su origen, como punto de venta de frutas, verduras y carnes data del siglo XIII pero es en el siglo XVI cuando Oviedo consigue su mercado franco.

En el edificio actual, levantado entre 1882 y 1885 por el arquitecto Javier Aguirre Iturralde, destaca la función de paseo cubierto y la importancia concedida a la iluminación y ventilación. Pero, sin duda, su rasgo más característico es la aplicación del hierro en su arquitectura que hace que tenga un diseño industrial que me encanta.

Desde 1994 El Fontan acoge a todos sectores de la alimentación y podemos encontrar desde frutas y verduras, carnes, pescados y mariscos, huevos, etc. Destacan los productos locales y todos aquellos vinculados con la gastronomía asturiana.

Mercado de la Esperanza: De Asturias me voy a Cantabria y, en particular, a su capital. Santander es una ciudad muy manejable y llena de estampas entrañables.

Su mercado bien merece la pena una visita. En especial la planta baja este mercado aunque sólo sea para ver los puestos con pescado y marisco recién traído, tan frescos que te apetece comprarlo todo.

El edificio es como los que a mí me gustan, de piedra, hierro y cristal, pero no hay que quedarse sólo con la parte de fuera, también hay que mirar el interior. Y en el Mercado de la Esperanza podemos encontrar puestos muy buenos, sobre todo los que venden productos de la tierra como quesos, sobaos y anchoas, etc.

Mercado de la Ribera: Este mercado es para Bilbao un punto de referencia e importante entramado económico. El edificio destaca por su robustez exterior que semeja una fábrica. Aunque al entrar los que más me llamó la atención fue interior diáfano, sin columnas y con mucha luz gracias a la utilización de materiales translúcidos.

En el interior podemos encontrar todos los ingredientes para preparar los ricos platos de la cocina vasca. Si me tuviera que quedar con uno no podría aunque siempre me llaman la atención los puestos de pescado y marisco porque rezuman frescura.

Mercat de la Concepciò: Hasta hace unos años mi mercado favorito en Barcelona era la Boquería. Hasta que en mi última escapada no pude ni entrar de la cantidad de turistas que había. Así que me busqué un nuevo favorito que es el “Mercat de la Concepciò” en el barrio del Eixample.

El edificio está formado por tres naves, cada una de ellas con cubierta a dos aguas lo que le confiere una silueta muy particular. El interior tiene puestos muy variados desde las clásicas carnicerías o pescaderías hasta floristería.

Además en una de las entradas tienen un supermercado lo que me llamó mucho la atención y me hizo pensar en la gran cultura de mercado que tiene este barrio.

Mercado de Verónicas: Murcia también cuenta con un mercado la mar de bonito. Es un edificio antiguo de ladrillo caravista. Las dos entradas están decoradas con piedra blanca que hacen del mercado un lugar majestuoso.

Tiene un ambiente sano y campechano, lo que demuestra que ir a la plaza forma parte de su cultura. Aunque no me extraña porque en sus paradas se esconde el auténtico sabor, olor y color de Murcia.

Nuevo Mercado del Carmen: Hasta ahora todos los mercado que he nombrado están ubicados en edificios antiguos pero el Mercado del Carmen en Huelva es un edificio nuevo y moderno que acoge gran cantidad de paradas.

Me gustó mucho la visita porque en varios puestos pude comprar auténtica chacina, pescados secos y, por influencia, también dulces portugueses.

Mercado Central de Abastos de Salamanca: Tratándose de Salamanca ya os podéis imaginar que su mercado central está en un edificio antiguo. Además forma parte del entramado del casco antiguo encontrándose a escasos metros de la Plaza Mayor.

Como todos los edificios de la época han usado hierro forjado para la construcción del techo con lo se consigue una arquitectura sencilla y, sobre todo, una ventilación fácil y permanente.

Es un mercado de dos plantas donde destacan las carnicerías y en especial los puestos de chacineria y jamones tan famosos en toda la provincia. Sin duda un enclave entre lo turístico y lo local que bien merece vuestra visita.

Mercado Centra Valencia: Es el último en mi lista pero debería ser el primero porque desde hace unos años es mi mercado de cabecera y cada vez me gusta más. Es el mayor centro de Europa dedicado a la especialidad de productos frescos y está situado en el corazón de la ciudad, a pocas calles de la Catedral y de la Plaza del Ayuntamiento.

El edificio está formado por dos zonas; una de planta octogonal destinada a pescados y mariscos. Y la otra, de planta irregular donde alberga casi cualquier producto que te puedas imaginar.

Por supuesto, como en todos los edificios de la época, utilizaron hierro y cristal para la cubierta. Además hay aplicaciones en cerámica que decoran el edificio. Llama la atención sus cúpulas que dejan pasar la luz del Mediterráneo y hacen que comprar en el interior sea de lo más agradable.

En sus puesto podemos encontrar calidad, variedad y frescura en sus productos. Pero sin duda lo que más me gusta es que se puede comprar desde una simple patata hasta los productos menos frecuentes como algas frescas, toda clase de setas, especias, productos de Sudamérica que enriquecen nuestras despensas y por supuesto productos de la huerta Valenciana. Todo un tesoro a pie de calle.

Si tú también eres un apasionado de los mercados de abastos y tienes los tuyos favoritos, déjame un comentario. Así podré visitarlos y ampliar mi colección.

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